jueves, 18 de junio de 2015

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Cambio a la empresa en cuanto a los sistemas de gestión. 

       En el mundo empresarial  actual, contar con certificaciones de Sistemas de Gestión de Calidad se ha convertido más que en una posibilidad de mejora de procesos y destacamento comercial, en una verdadera necesidad. Es por esta razón que empresas de variados sectores, grandes, medianas y pequeñas, luchan por obtener las certificaciones pertinentes, entre las que se destacan las Normas ISO.

A pesar de la relevancia que implica contar con una certificación de calidad y de la "garantía" que suponen para el cliente-consumidor en relación con la calidad del servicio o producto que adquiere, desde mi punto de vista, se ha perdido el valor real de la gestión de calidad, su proceso de certificación se ha convertido en un negocio (una necesidad que se satisface) y no toda la empresa que busca adquirirla comprende lo que significa y, menos aun, se sume tal proceso como se debiera, o lo que es peor, se vuelve una burocracia al interior de la organización. Por esta razón, deseo explicar en qué consisten el Sistema de Gestión de Calidad y las Normas ISO, para luego defender mi postura crítica, con argumentos, en relación con su implantación como negocio y del desconocimiento de lo que ello implica.

Sistema de Gestión de Calidad


     Un Sistema de Gestión de la Calidad es el conjunto de normas interrelacionadas de una organización por los cuales se administra de forma ordenada su calidad, no sólo en lo que se refiere al producto o servicio que ofrece a sus clientes, sino también con respecto a sus procesos internos. Así, se busca  optimizar procesos internos de manera tal que tal mejoramiento se vea reflejado en el producto final que llega al público consumidor.
El éxito para implementar un sistema de gestión, sea éste de calidad, medio ambiente, salud y seguridad ocupacional, inocuidad alimentaria, etc., requiere considerar al proyecto como un cambio que afectará especialmente la cultura de la empresa. Este proceso de cambio debe entenderse como una intervención decidida de la Dirección a fin de generar nuevos conceptos para los patrones de funcionamiento de la organización.
Es frecuente encontrar que los intentos de muchas empresas para implantar sistemas de gestión de aspectos tales como calidad (ISO 9000), medio ambiente (ISO 14000), salud y seguridad ocupacional (OHSAS 18000), o inocuidad alimentaria (ISO 22000) salen mal. Por lo general, esto se debe a que la empresa no tiene lo suficientemente en cuenta el hecho de que estos proyectos implican un cambio para la organización, especialmente desde el punto de vista cultural.
Efectivamente, los objetivos que se propone una organización involucrada en un proyecto de esta naturaleza, como obtener una ventaja competitiva, diferenciarse de la competencia, demostrar su preocupación por la calidad, el medio ambiente, la inocuidad de los alimentos, o la salud y seguridad de sus empleados, sólo podrán alcanzarse si logra cambiarse a sí misma.

La miopía respecto de esta situación implica perder de vista también los aspectos fundamentales que están presentes en todo proceso de cambio, ya que no se trata sólo de modificar el organigrama o de comunicar la nueva visión de la dirección.
Este proceso consiste en crear una nueva realidad organizacional al modificar su esencia, y no simplemente aplicar un maquillaje. Este proceso de cambio debe entenderse como una intervención decidida de la Dirección de la empresa orientada a crear y desarrollar nuevas ideas, como un esfuerzo deliberado para mejorar el sistema, que permita generar nuevas posibilidades de acción, sobre la base de nuevos conceptos para los patrones de funcionamiento de la organización.
Entonces, resulta comprensible que la habilidad clave para una implementación exitosa sea la de gestionar el cambio. Por su parte, la gestión del cambio requiere sobre todo:
Definir la necesidad del cambio: todo el personal de la organización debe conocer y comprender las razones por las cuales se debe llevar adelante el cambio.
Obtener el respaldo suficiente: el proyecto debe contar con líderes que lleven adelante las iniciativas más adecuados y que desde el principio dejen claro el respaldo al proyecto, integrándolo en las actividades habituales de todos.
Desarrollar una adecuada estrategia de comunicación: informar una visión global del proyecto, sus características, metodologías, cronogramas, hitos a conseguir, etc .

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